La casa donde yo nací.

casa niños
La casa donde yo nací es cuadrada, tiene cuatro paredes, dos plantas, un sótano y un garaje.
La casa donde yo nací contiene dos cocinas, 8 habitaciones y 2 cuartos de baños.
La casa donde yo nací fue habitada por mi tío, primera planta, y mis padres , segunda planta.
La casa donde yo nací albergo durante años la furgoneta en la que mi tío murió, se fue antes de que llegara mi primer y único perro.
La casa donde yo nací vio llorar a mi abuelo mientras narraba historias de una guerra civil. También lo vio morir.
La casa donde yo nací me ha visto crecer en tres de sus habitaciones, la última de ellas aún es ocupada eventualmente por mi y por María. Tiene una terraza donde daba muerte a imaginarios monstruos del espacio, donde atravesaba a espadazos a bucaneros y piratas, donde contaba estrellas con mi madre, donde perdí 12 balones que salieron despedidos hacia terrazas contiguas. Solo 5 de ellos volvieron.
La casa donde yo nací es un conjunto de ladrillos, cemento y yeso que da cobijo a mis padres, una de mis hermanas (y su respectivo) y a los tres hijos del matrimonio.

Para un banco solo es barro cocido, cemento y yeso, para mi es una historia en cada rincón, un recuerdo a cada paso, una caricia en cada baldosa, el lugar donde encontrar a las personas que mas quiero en este mundo.
A veces quiere volver a tu hueco de escalera.
No quiero que mama me encuentre, no quiero terminarme el plato, no quiero ver dibujos ni salir a la calle, solo quiero que me amamantes con los recuerdos que albergas. Quiero acordarme de mi tío, quiero volver a estar con mi abuelo, quiero que mi madre me abrace y saber que nada ni nadie puede hacerme daño… Aquí, en esta fría casa, en estas cuatro paredes que no dicen nada, tan lejos de ti, hoy, me siento muy solo.

One Response to “La casa donde yo nací.”

  1. ocarios Says:

    Hola, tío: qué deprimente eres… contigo he llegado a la conclusión de que existen, al menos, 2 tipos de personas: a) aquéllas para las que el suicidio es una gloria inmortal, pero lejana y b)aquéllas que no tienen ni una miserable herramienta a mano para machacarse los huevos y morir desangradas… tú eliges, pero si quieres, yo te presto una maza de albañil….. ¡no te quedes con las ganas, hombre…¡ duele un poco, pero siempre es eficaz… aunque después tomes mucho jugo de tomate, te mueres de una puñetera vez y dejas de dar el porsaco a la humanidad… anímate, tío y machácate las entretelas, leches¡¡¡