Fue en un cruce de caminos, en el Delta del Mississippi. Allí un joven músico pasó de estar en el anonimato a convertirse en un mito del Blues. Por el peculiar árbol que junto a él crece y los pastos que lo rodean podremos encontrarlo.
Cuenta la leyenda que en un cruce de caminos (crossroad) Robert Johnson hizo un pacto con el diablo: vendió su alma a cambio del don del Blues. Pasó de ser un músico mediocre a componer 29 mandamientos indispensables para entender la música de nuestro siglo. “Cross Road Blues “, “Sweet Home Chicago”, “I Believe I’ll Dust My Broom”,… son maravillas que nos hacen sentir la cruda realidad a través del sonido desgarrado de un bluesman que expresa los sentimientos de un pueblo. Mientras hay gente que sigue buscando el número treinta a otros esto nos puede parecer una fantasía. ¿Acaso se puede comprar el don del Blues? ¿Acaso se puede comprar el talento? ¿La magia? ¿La creatividad? ¿El arte? … No tengo respuesta a estas preguntas pero hay algo que sí tengo claro, caminar por una recta no tiene sentido, todos necesitamos algún camino que se cruce en la trayectoria de nuestras vidas.