Archive for August, 2005

El Perdon del Necio

Friday, August 26th, 2005

Siempre he pensado que cuando un necio pide perdon, ese perdon carece de valor, por lo que nunca me he disculpado por simple diplomacia. Pero ahora me doy cuenta de que debi pedir perdon en su dia a aquel al que hice daño, pues hoy el recuerdo de lo que hice mal me averguenza y me sonroja. Pero puede ser que cuando se da cuenta de sus actos sea tarde, y esas personas ya no esten en su vida para poder acercarse.
Por eso quiero escribir aqui, porque aunque ya no tiene ninguna importancia para ella, y como decia sabina “para que si me va a perdonar porque ya no le importa”, a mi si que me importa y siento que he dejado algo a medias.
A veces el despecho y la rabia de un amor no correspondido hace que uno pierda el sentido comun y haga estupideces que hacen daño a la persona que mas te puede importar. Y preciasamente la inmadurez de un niñato estupido me esta quitando el sueño.
Lo que peor me hace sentir es que se me dio la oportunidar de disculparme y explicar el porque de las cosas, pero en esa epoca mi orgullo y mi ego eran mas grandes que mi sentido de la responsabilidad, incapaz de reconocer que habia cometido un error.
A ella seguramente ya no le sirva de nada, pero al menos quedara constancia en algun lugar de mi arrepentimiento.

Estes donde estes, espero que me perdones y que entiendas que todo fue fruto de un arrebato.

PD: El ultimo dia del año siempre sera un dia especial en el que sabras que alguien se acuerda y te felicita de corazon.

No soy…

Tuesday, August 16th, 2005

No soy la ropa que llevo,
No soy el dinero que gano,
No soy el dinero que gasto,
No soy el trabajo que hago,
No soy la gente con quien me junto,
No soy mi barba,
No soy mis deportivas,
No soy mi físico,
No soy lo que pienso,
No soy lo que digo,
No soy lo que beso,
No soy lo que abrazo,
No soy lo que amo,
No soy lo que odio,
No soy lo que siento,
No soy lo que no siento,
¡NO!
Soy todo eso y mucho más.
Tú que te quedas una parte sesgada de mi solo ves lo que quieres ver, lo que quieres despreciar, lo que te es distinto, lo que te da miedo. Peor para ti, te pierdes todo lo que no es superficial, aquello que solo sale rascando. Y te quedas con la pompa, con los adornos, con las sonrisas fingidas, con la ropa de marca y cenas con vino sin una gota de corazón.
Tú que mientras estrechas mi mano muerdes mi alma mereces mi desprecio. Escupo en tu cara de niño rico, en tu coche extranjero y en tus zapatos de piel de cocodrilo.
Yo me quedo con los que me quieren, con los que me miran a los ojos mientras aprietan mi mano con fuerza, con los que tienen de sobra lo que yo necesito. Y con ellos, con mi gente, me siento en casa.


Creative Commons Attribution 3.0 Unported
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